Literario

jueves, 2 de agosto de 2012


EL ZURDO

La mañana decembrina estaba aún joven, era serena y fria, cosa rara en culiacán, sin embargo la disfrutaba ya que esta ciudad el calor nos sofoca casi todo el año. Lo hacía sentado en una de las mesas de la vieja casona del siglo XIX habilitada como cafetería. Una de las pocas que se salvó de la destrucción sistemática que han hecho los finca-tenientes; agravio al patriminio cultural que se ha dado con la complacencia de las autoridades en turno. Simulación que le ha retirado la identidad al viejo centro historico por lo que ahora proliferan contrucciones con diferentes estilos arquitectonicos que vinieron a borrar para siempre al viejo culiacan.

Esperaba entre sorbos de café a mi invitado; al poco rato, de entre los árboles de la Plazuela Obregón amerge su figura singular, venia enfundada en su inconfundible filipina blanca, pantalon y zapatos del mismo color. Tal y como lo hace desde muchos años atrás; esto fue a instancias dela Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA) que exigió que las personas que manejaban bebidas y alimentos lo hicieran vestidos de blanco; desde aquel entonces, el zurdo siempre está vestido de nieve; color que contrasta con lo obscuro de la piel, con el de su pelo y sus cejas azabaches.
Se acercaba a paso firme, rápido, tal como lo hace desde hace más de treinta años en los que ha sorteado hábilmente lo abigarrado de las mesas del bar en que labora; cantina que alguna vez se llamó "El Viajero" y dado los tres guayabos que crecieron en su interior y que son testigos mudos de lo que ahi sucede, los asistentes dieron origen al nombre actual "El Guayabo Bar".

 Sí, el zurdo desde hace más de tres décadas unió su existencia a ese lugar y a la de muchos culichis que a dairio acuden con religiocidad y son atendidos con eficiencia, anteponiendo siempre su don de gente. Comensales que asisten a calmar la sed con ambarinas y a saciar el apetito con la carne asada de los miercoles y con el "Pollo Guayabo"; preparados con su receta secreta.
Su historia laboral comenzó cuando un amigo le pidió que le cubriera un turno, en esos momentos nuestro personaje laboraba en un billar y aceptó, esa tarde descubrió su verdadera vocacion; servir a la gente sedienta, ser mesero, desde ese momento comprendió que ya no debería volver nunca al billar ni a su antiguo oficio en la Panadería La Única; que ya no debería deleitar a la gente con su "pan de hielo", de que ya no velvería a amasar harina de trigo. Desde entonces es mesero, y lo es de corazón porque así lo decidió el destino, porque así  lo quizo Dios.

En esa ocación encontró su razón de ser, tanto que ahora, su existencia se desliza fácil, sin envidias, sin rencores, sin temores, satisfecho; se siente mesero, se asume como tal y está feliz de serlo- Soy un buen pobre- me dijo, con esto me confirmó que estaba conforme y contento con lo que hacía y con lo que le aportaba el Señor a través de los parroquianos que lo queremos y que reconocemos su eficiencia. Me aseguró que no  necesitaba más, ni hacer otra cosa, que estaba agradecido con la vida- Esta es mi filosofia- recalcó.

Comprendí, el porque de su oido de cantinero con el que tolera a los necios, me pertaté de su necesidad de servir. Esto, lo hace buen conservador, facil de palabra, por eso la mañana trascurría rápido, transitaba entre sorbos de café y de las delicias que me relataba el zurdo.

-He sido mesero en eventos especiales, he atendido a gentes importantes, todos son muy buenos conmigo- mientras lo decia sus ojos tomaban nuevo brillo y sus facciones se relajaban, la arruga que le surcaba la frente, al elevar sus cejas negras desaparecía. Se refería a que dado su personaje, el zurdo, ha sido contratado para cubrir a personas que según su parecer son importantes; además me platicó que ha otorgado entrevistas a diversos medios de comunicación, que ha sido mencionado en textos de literatura regional, como los que escribió Chema Figueroa (qed), y de su aparicion en peliculas y en reportajes televisivos.

El frio continuaba y le pregunté- ¿tienes frio?- no- me contestó y agregó. estoy feliz, hace muchos años que no disfrutaba a culiacán a estas horas, no sucedía desde que hacia cortes- ¿cortes?- Si, cortes- luego me aclaró de lo que hablaba, se trataba de auxiliar a las señoras que salian del Mercado Garmendia con bolsas repletas de mandado entre sus manos, y por esto me regalaban algunas monedas por llevarselas hasta las "arañas" o a su domicilio, si este estaba cerca, dinero que luego llevaba a mi madre. Si desde entonces no veía a culiacán a estas horas.

Entre otras cosas me enteré esa mañana, es que su nombre es Rubén Rosas, pero se siente más comodo como "El zurdo" ya que sus funciones motoras se encuentran localizadas en el hemisferio derecho, al contrario de los que usamos la mano derecha. Ésta bendición le dio su nombre y me aseguró lo siguiente- Me llamo zurdo y me dicen Ruben Rosas, ya que por mi alias nadie me conoce.
Hoy el zurdo y el "Guayabo" van juntos, no se puede entender el uno sin el otro y, desde hace muchos años sortea lo apretado de las mesas con su caminar encorvado; lo hace agil, con su frente amplia adornada de sus cejas pobladas; lo hace vestido de blanco, como Lupita la novia de culiacán, como el Padre Jeringas, ahora el zurdo se suma a esa casta especial de nuestra ciudad; a esos seres con alma como el color de ropaje, a personas que se asumen como tal, que se la creen y, que siempre están dispuestos a dar todo por el otro, por eso son personajes y, por eso son ejemplo para muchos de nosotros; ¡Salud zurdo!

Dr. Nicolás Avilés González 

lunes, 18 de junio de 2012



VIOLENCIA

Volcán en erupción
lava emanada de manos asesinas
apéndices movidas por encargo
torvas manos de pasión mezquina
crisálidas aún en sueños
fuego que impide tornarse mariposas
ira que niega volar entra las rosas
metralla que evita llegar hasta los cielos.

Te enseñoreas violencia por mi tierra
cubriendo de púrpura escarlata nuestro suelo,
campeas por la costa, los ranchos, por la sierra,
¿Dejarás bestia abominable de cabalgar por Sinaloa?
¿Saciarás tu gula de metralla?
¿Acallarás algún día tu macabra sinfonía?
¿Se cansará Caronte de acarrear tus fechorías?

¿Te iras como llegaste?
o, ante la impotencia del Estado
tendrá que venir el de la Mancha a desterrarte,
¿Escuchará al fin Dios nuestros lamentos y
enviará una plaga a destruirte?
y...mientras esto sucede
te enseñoreas violencia por mi tierra
campeas por la costa, los ranchos, por la sierra...

                                          Dr. Nicolás Avilés González

martes, 12 de junio de 2012





Hombre, mujer, sean cariñosos, tolerantes, limpios en su persona y tendrán compañía por el resto de sus días.


                                                                                                           Dr. Nicolás Avilés González


domingo, 27 de mayo de 2012



                      Jesús Malverde, el santo de Culiacán
 
 

La ruta de Culiacán-Eldorado-Costa Rica a finales de los años cincuentas salvo sus honrosas excepciones, la mayoría de los camiones eran chatarra, el camino era angosto, lleno de baches y copado por camiones y tractores jalando carretas llenas de caña quemada, que eran arrastradas de manera lenta y dificultosa para alimentar a los ingenios azucareros de Navolato y Costa Rica; situaciones que hacían largo y tedioso el viaje hasta la capital sinaloense. Despues de una hora de soportar los vapores, zangoloteos, dolores de cabeza. mareos, vómitos y sudores, empezabas a divisar casuchas y al llegar a la carretera que viene de Navolato viraba hacia la derecha hasta donde hoy se encuentra la estatua ecuestre de el General Emiliano Zapata, aqui daba vuelta a la izquierda e inmediatamente te encontrabas con un llano extenso, sin construcciones donde fácilmente te percatabas de la existencia de un montículo formado con piedras de río y una cruz de madera que asemejaba una tumba; después supe que esa pequeña elevación artificial guardaba los restos de Malverde. Se encontraba en los arrabales que estaban a las orillas de la ciudad, muchas ocaciones la miré, estaba abandonada, sucia y hasta ella llegaban personas a dar las gracias por los favores recibidos.

De Jesus Juarez Mazo alias Malverde se dicen muchas cosas, entre otras que nació en Mocorito, o que fue en Jesús María y, es por eso que es una leyenda, lo que queda claro es que existió, que se desempeñó como jornalero, herrero, albañil y que en la hambruna que sucedió en el año de 1878 durante el mandato del General Francisco Cañedo, compadre de Porfirio Díaz, murieron de enfermedades propias de la miseria sus padres, Jesús no pudo hacer nada por ellos, como tampoco la mayoría de la poblacion no pudo hacer algo por sus seres queridos. Ya no podian producirse el sustento les habían confiscado sus tierras que pasaron a manos de los allegados del General, convirtiendolos de la noche a la mañana en peones acasillados con un sueldo de 4 reales que no eran suficientes para vivir de manera adecuada. Sus vida valian poco, estaban a merced del hacendado, nadie tenía reservas alimenticias en sus cuerpos y menos en sus alacenas. Estas condiciones fueron las que años atrás lanzaron con las armas en la mano a la sierra en busca de justicia a Heraclio Bernal en el sur de Sinaloa y luego Jesus Juarez emularía sus correrias en el centro de nuestro Estado; ¡robar a los ricos para dar a los pobres!
Acciones que paulatinamente lo fueron convirtiendo en el enemigo público número uno del gobierno del jaliciense y de repente se puso en calidad de fugitivo y su cabeza valía una talega de monedas de oro, era tanta su osadía que retó al gobernador para que evitara un saqueo que haría en una noche de tantas en la propia casa de este. A pesar de la guardia instalada, el ladron penetró a la alcoba y como muestra de que lo hizó se llevó la espada del militar, convirtiendo a este en el azme reir de la masa resentida. Eso hizo que lo realizado por bandido, la poblacion de escasos ingresos lo tomara como algo propio, Malverde había logrado lo que muchos hubieran querido hacerle al cacique; ponerlo en ridículo.

Su audacía, su temeridad, los golpes espectaculares que daba a los poderosos hizo que los desvalidos, los parias, lo tomaran de manera simbolica como protector ante un poder que los aplastaba sin piedad. Quizá los rezos y las veladoras que los miserables le prendian para que Dios lo protegiera de no ser detenido por la acordada surtían efecto y en bandido seguía en sus correrrías. Pronto  se hizo preferido de muchos y odiado por otros, finalmente las plegarias dejaron de ser efectivas y lo atraparon y como castigo fue colgado en de las ramas de un mezquite, y para lección del resto de la poblacion el cuerpo permenecería expuesto hasta que el sol rencoroso de mi tierra hiciera efecto y desintegrara las carnes y estas cayeran al suelo. Por días, tal y como lo habían dispuesto los testaferros del cacique seguía bamboleandose el cuerpo del colgado a capricho del viento. Pasaron los días y alguien lo bajo del árbol y le dió cristiana sepultura y, para que no se olvidara el sitio exacto de la inmolacion, los devotos fueron depositando piedra tras piedra hasta que se formó el monticulo que miraba desde el camión desvencijado cuando venía de mi pueblo, mismo que ahora quedó engullido en las construcciones que hicieron posteriormente.

¿En que momento Malverde se volvió milagroso?, no lo sé, pero a raiz que Eligio González en momentos de tribulación imploró al ánima para no morir despues de los balazos recibidos en un enfrentamiento contra bandas enemigas le prometió hacerle una capilla. Desde entonces, paulatinamente  y ayudado por los fieles fue tomando forma tal como la conocemos ahora.





 
Malverde fue adoptado como benefactor de los que están fuera de la ley, Malverde cumplía lo que buscaban, había sido ladrón, su vida un desafio entonces Malverde fue oficializado como su santo. Desde entonces lo invocan para obtener la cosecha de marihuana o de amapola, que se les venda, que no los agarren los guachos, que la carga llegue a las calles de las ciudades de la Unión Americana, que se las paguen, que no se les entrampe el "Cuerno" en los agarres y muchas otras. Malverde responde a lo que necesitan y desde entonces ya ni se acuerdan de los santos oficiales. Su capilla está llena de agradecimientos.


  
 
Y quien hace milagros es santo, entonces para muchos Malverde lo es, aunque la Iglesia lo niegue, pero hay que recordar que la voz del pueblo es la voz de Dios y por eso está posesionado en el ideario popular, la gente lo quiere y él les cumple y, con facilidad se gana las veladoras, las ofrendas, las flores y las prolongadas serenatas que con chirrines y Banda le llevan los favorecidos. Malverde deba hacer hartos favores.
Con el auge y la diversificacion de los mercados del narcotrafico en los años ochentas y noventas del siglo pasado, la fama del forajido se fue expandiendo y ahora ya no sólo lo sienten como suyo en Culiacán y sus alrededores, sino que a nivel estatal, nacional e internacional nuestro santón es venerado. Ahora tenemos la proteccion de Lupita la novia de Culiacán, del Padre Jeringas y por si algo faltara nos protege el ánima de Malverde. ¡ Culiacán está bendito!


                         Dr. Nicolás Avilés González

martes, 1 de mayo de 2012

  CONFUSIONES

Oh, insensato cual Quijote
vagas por el mundo como ausente
viendo a cada paso pecadores
¡aceptate, ya no busques más deudores!

Así en la niñez y adolescencia
fui perdiendo la terzura
termine hundido y sin paciencia
labrando paso a paso mi amargura
SIN SABER QUE SOLO SON EXTRAÑAS CONFUSIONES DE TU MENTE
Limites son odios y rencores
miedo a mostrar mi niño regañado,
pena a exhibir lo débil de mi mente,
temor a ser de nuevo desdeñado,
Muros, aislamiento, soledad,
espacio vital de la cordura
necesidad de encontrarme con la suerte
deseo de vivir con más mesura
SIN SABER QUE SON CONFUSIONES DE LA MENTE
Espinas en mi cuerpo,
soy uraño, solitario, pendenciero,
terco, tendencioso, retador y peleonero
SIN SABER QUE...
Hoy quiero soltar esas amarras,
quiero mi barca a la deriva,
explorar nuevos horizontes
conocer nuevas rutas de la vida
Oh, insensato cual Quijote
vagas por el mundo como ausente...
RECUERDA QUE SON SOLO CONFUSIONES DE TU MENTE
                                        Dr. Nicolás Avilés González

sábado, 21 de abril de 2012


 
                            EL ANILLO DE DON ELEAZAR



-Vaya que han cambiado las cosas en eso de los velorios, hijo, antes los velaban en la casa del finado y aunque la gente prefería morirse en casa, a veces esto no sucedía, entonces el cuerpo era traído desde donde estuviera. Cuando la persona fallecía, inmediatamente le colocaban un pañuelo colorado que iba desde la mandíbula hasta la cabeza, esto con objeto de que la boca no le quedara abierta. Mientras esto sucedía, otra persona le mantenía cerrado los ojos hasta que el muerto se enduraba; se hacía para que el gesto no le quedara desagradable al que lo viera. Antes no había servicios funerarios por lo que los velorios se hacían en la casa del muerto.
El arreglo del cadáver, si pertenecía a una dama por supuesto que la preparación le correspondía a una mujer, ya fuera hija, hermana, vecina, madre o abuela. Y consistía en limpiarla con un trapo húmedo y ya seca la cara se la retocaban con polvo de Arroz para que no se notara el pálido que da la muerte, enseguida le pintaban los labios con colorete. La vestían con el mejor ajuar. Luego la colocaban en el catre que estaba siempre en la sala o en el cuarto principal y, ahí permanecia hasta que el carpintero terminaba la caja donde lo depositaban para terminar la velada.
Si el difunto era varón, la cosa era diferente, ya que podía ser asistido por su mujer, sus hijos varones o hembras, la vecina e incluso la comadre; también le colocaban el trapo que parecía torniquete y le cerraban los ojos, luego lo rasuraban, le lavaban la cara y lo vestían con sus mejores "garras", calcetines y zapatos de preferencia nuevos. Más tarde llegaban las rezadoras no se donde e iniciaban con sus letanías que eran más largas que la cuaresma; mismas que provocaban llantos desgarradores de los allegados. Ahora hasta en eso están cambiadas las cosas, ya casi ni llora la gente.
Las flores, el olor a sudor rancio de las gentes y el sebo de las velas hacían un ambiente irrespirable que te daban ganas de vomitar. La tina repleta de hielo que se ponía debajo del catre no podía faltar, ya que dado el sol rencoroso de sinaloa  facilmente se descomponía la carne. Allá por la madrugada sacaban platos de menudo caliente, tamales, café, los cigarros y el trago eran obligados para aguantar la velada. Si hijo, ahora ya todo cambio, ahora se hacen en las funerarias, todo es lujoso, las cajas ya no son de pino, son metálicas y muy caras. A los finados los presentan maquillados que parece que ni están muertos, ya no está la tina de hielo porque a los cuerpos les sacan los dentros y las salas están refrigeradas y tan iluminadas como los circos que llegan al pueblo, tampoco apesta a cebo ya que las veladoras son eléctricas. Ya todo cambio de eso no hay duda.
-Todo lo que dices es cierto Padre, lo comprobé hace días que velamos a Don Eleazar Beltrán en la Funeraria "Rosales", ah, por cierto ahí paso algo que me pareció muy desagradable.
-¿Dices que velaron a Eleazar Beltrán, el agiotista de mierda del otro lado de la vía?
-El mismo Apá
-¿Lo mataron?
-No, creo que murió de muerte natural
-¡Vaya, vaya ya no va a fregar gente!
-Oigo como que no era santo de tu devoción
-Desde luego que no y tengo mis razones ¿recuerdas que ese fulano era tacaño, presumido y lamido?
-Pues es la fama que corrió en Costa Rica, decían que prestaba dinero a los productores de caña y que les cobraba intereses caros
-Eso, ah, pues a mi padre le presto una bicoca, pero con los intereses aquello se convirtió en una bola de nieve y mi pobre viejo no pudo pagarle y terminó quedandose con la parcela de tu abuelo.
-¿Así era de langaro?
-Si, pero además de bandido era fayuco y tenia sangre de cochi, a todos nos caía mal y más cuando presumía su anillo de brillantes que nunca se lo quitaba, pensaba que no se le iba a acabar la vida
-¿Lo mostraba mucho?
-Si, hijo, ese hombre era muy volado, olvidó que en la tumba nos emparejamos todos.
-Eso es todo, no hay más verdad de esa, papá
.Ah, ¿dime que fue lo desagradable en ese velorio?
-Pues mire, allá a la media noche el Joaquín se acordó precisamente del anillo de su padre y les preguntó a sus hermanos si alguien lo tenía. Se miraron las caras como preguntándose unos a otros quien se lo había quitado y al final dijeron todos que nadie lo había hecho. Enseguida le llamo a uno de los trabajadores y le dijo que con mucha discreción viera si su padre tenía el anillo blanco en algún dedo de su mano izquierda. Más tarde lo miraron de nuevo y le preguntaron si lo tenía y dijo que si.
 Después de confirmar el dato, el Joaquín les preguntó que harían; quitárselo o no. Hubo desincomodo, el Mateo y la Martina pelearon para que se lo dejaran, dijeron que era de su padre y ese había sido su orgullo, que se fuera con el; los otros tres hermanos y el Joaquín decidieron retirarselo. De nuevo llamaron al empleado y le indicaron que les trajera el anillo, se fue, no sin antes decirles que más tarde regresaría con el en la mano.
La noche avanzaba y la gente se empezó  retirar, sólo quedamos unos cuantos y, como siempre las platicas eran las de todos los velorios; espantos, tesoros, valentonadas, bribonadas y mitotes del pueblo. Esa noche no podían faltar. Horas después apareció de nuevo el joven y el Joaquín le pidió la joya y le dijo que no había podido sacársela. Don Eleazar había engordado antes de morir y dijo que el anillo estaba encarnado. El Joaquín le preguntó si le había puesto jabón y contestó que hasta manteca y no había podido.
La Martina y el Mateo se metieron y les dijeron que aquello era una señal de Dios, que él quería que su papá se lo llevara al cielo donde seguramente lo esperarían, que se lo dejaran. El Joaquín les contestó que que cielo ni que nada, que sino se acordaban que su papá era muy tragón, agarrado y centavero. Y que además era avariento y soberbio, y les dijo esos no se van al cielo que del barrial no pasaban
-De plano no se lo querían dejar, hijo
-No, luego le dijo tu trailo a como de lugar y el plebe le contestó, pues tengo que mocharle el dedo y el Joaquín de nuevo le dijo tu trailo, cuando escucharon el Mateo y la Martina dijeron que no lo permitiera Dios ya que los muertos que van incompletos no los reciben en el cielo y que por un anillo su papá no iba a perder la gloria. El Marcelo Beltrán dijo al joven, ya oíste al Joaquín tu trailo. No se diga más contestó y se fue. Más tarde me toco ver que se los entregaba limpio, brilloso en las manos del Joaquín
-Pues pa'que son pasiones si al cabo el amor... Dijo Tiburcio Elenes
-Así es papá, Don Eleazar se fue sin su orgullo, sin su dedo y perdió hasta el cielo. No cabe duda que las cosas están cambiadas en esto de los velorios, ahora los muertos no se llevan nada. Aseguró el Venancio Elenes.



                      Dr. Nicolás Avilés González

jueves, 5 de abril de 2012




       LA HERENCIA DE DON CAMILO OCHOA

Un día de tantos se murió Camilo Ochoa, se fue aunque nunca lo quiso, ya ve como es eso de la muerte casi siempre sucede aunque uno no la espere, se da en el momento en que menos uno quiere. Era un hombre fuerte, forjado en el arado, entre las espinas del campo y los terribles calores del verano en sinaloa. De dedico a eso; a la crianza de ganado y al de su familia y el día que menos penso se lo llevó la muerte. Antes estuvó cerca pero nunca lo alcanzó; la canícula en nuestro Estado juega malas bromas, y a veces te va la vida, la gente nunca se repone del todo de desgaste físico y de las mortandades de ganado por la sequia, aún así, por la tenacidad siguen adelante esperando siempre tiempos mejores.
Camilo se pasaba arriando el ganado, buscando veneros por la calurosa campiña sinaloense. Superó mortandades de ganado y en el último estiaje casi le cuesta quedarse sin ellas. Dicen que desde allí le empezó la malaria. Era tesonero en eso del trabajo, es por eso que no pensaba en la muerte y por su manera de trabajar sin descanso y de cuidar los dineros le permitieron soportar todas las borrascas económicas y llego a ser un hombre acaudalado.
Condujó con firmeza al ganado y a su familia para que fueran hombres de bien y para que le ayudaran les enseñó las labores del campo. fueron ellos los que vinieron a aliviarle la carga que hay en un rancho ganadero.
Desde pequeños puso obligaciones a cada uno de ellos, a los grandes el arado y  a los pequeños pastorear el ganado y además a vender leche, queso, requesón y cuajadas que hacían las delicias en las loncheras de los obreros del ingenio azucarero.
El tiempo transcurría e irremediablemente Don Camilo se hacia cada vez más viejo, perdía la fuerza que siempre le caracterizo y, cuando se le vinieron los años encima fue abandonando una a una las faenas para ceder el control a sus hijos mayores.
No paso mucho tiempo cuando aquel hombre de piedra ya no salio de su recámara y en los últimos meses antes de su muerte se la paso encerrado, realmente se sentía enfermo y, cuando se dio cuenta que la cosa era grave reunió a sus hijos y desde su lecho de enfermo les repartió de palabra los bienes que con tanto esfuerzo había construidó, después hizo traer al Notario y lo firmó
En la mañana que falleció hacia un calor especial, a lo lejos se veía que se elevaban los revervedeos del sol hacia el cielo y dificilmente podías sostener la mirada ya que por lo intenso te encandilaba. Había escasos tordos y cantaban algunas tórtolas que no se espantaban con el calor infame por lo que continuaban con su interminable Cu,Cu, Cu. No hubo sorpresa, lo esperaban, siempre tuvo la precaución de no ser injusto con ninguno, lo partió todo en casi partes iguales. Los quería a todos de la misma manera. El velorio y el entierro fue como todos, no hubo nada  especial; llantos, lamentos, resignacion, café, cigarros y Menudo caliente por la noche, el día siguiente el entierro y los novenarios. Pasando estas ceremonias se reunieron los cinco hijos de Don Camilo ante Notario, cada uno tomó posesión oficial de la parte que le tocó, tal y como el padre lo quizó
Sucedió lo que pasa en estos eventos, cada uno tomo diferentes caminos, cada uno dispuso de lo suyo como le dió la gana: unos, siguieron el ejemplo de Don Camilo y continuaron arriando vacas, jalando el arado y haciendo quesos, otros vendieron todo y se dejaron de problemas. Pero uno de los muchachos se aficionó a las damas, la cerveza y la vida de diversión, Y como los vicios penetran como la humedad, despacio, en silencio hasta que se instalan en las profundidades del alma y sin darse cuenta lo hizo hasta que se impregnó y cada día quería más, la sed se le tornó insaciable, le quemaba la garganta y la cerveza era su único consuelo.
Para que la diversión fuera mejor, se compró una Pick Up del año, le colocó bocinas gigantes y una hielera de fibra de vidrio en la caja de la camioneta la cual siempre traía llena de hielo y de botellas de cerveza Pacifico de la que hacen en Mazatlán, Sinaloa. Para demostrar que las traía consigo, en el árbol de fronda que encontraba durante su trajinar por el pueblo, se estacionaba, abría las puertas de su troca para que la gente notara su presencia. Enseguida abría la hielera y destapaba una botella con un peine que siempre cargaba en la bolsa trasera del pantalón. Se ufanaba de la fuerza que tomaba la corcholata con el accionar del peine. Poco a poco se le iban acercando los lugareños, cosa nada difícil ya que en el pueblo abundan los "sedientos" y se iba haciendo la bola; al fin música, sombra y cerveza helada  de gollete, pues a darle vuelo a la hilacha. Ya bajo los influjos del alcohol, ya pistiado, como dicen por acá gritaba.
-"Pues ahora que tenemos el peso hay que gastalo"-
Se refería claramente a delapidar la herencia que con tanto sacrifico acumuló su padre y, ahora en su ausencia, lo podía hacer con libertad, ya que si el señor viviera; imposible. Don Camilo era un hombre sobrio, precavido, ahorrador. Pero el dinero pertenecía ahora al Amancio Ochoa, lo tenia en sus manos y se lo podía pasar por donde quisiera, incluso por el buche.
Desde luego que está manera de vivir no conduce a nada bueno, primero provocó la desatención de su familia, del ganado, de las tierras, por lo que poco a poco los ingresos vinieron a menos y sin darse cuenta rodaba hasta el fondo como lo hace un balde en el tiro de las norias; hasta el fondo. A pesar de los ruegos de su familia para que se calmara y regresara al camino del trabajo; siempre mantenía la caja de la camioneta repleta de heladas y acompañado de mujeres y de amigos.
Poco a poco fue perdiendo el brillo que da el dinero, actualmente ya no se le mira encima de la troca. Según cuentan se la puso de cachucha por allá rumbo del El Salado y con esto se apagó la música para siempre. Fue tanta su sed, que se paso la herencia por la garganta y, ahora se le ve arriba de una bicicleta, la cual lleva una caja amarrada a la parrilla ofreciendo en venta asaderas, cuajadas y quesos, de la leche que aún dan las pocas vacas que salvo la mujer de la sed insaciable del Amancio. Hoy se desplaza por las polvorientas calles del pueblo y ya no se le escucha decir:
-"Ahora que tenemos el peso hay que gastalo"-