Literario

domingo, 19 de abril de 2015

MAGIA

Un pequeño a su progenitora dice:
-Madre, fíjate que me caí pa'arriba
y me salí pa'dendro
-Cómo le hiciste?
-Fácil- contestó el pequeño
-Fácil- replicó la señora
-Si, mama... Estaba soñando.
A menudo olvida el hombre soñar
y con ello entume su mocedad; 
es necesaria la magia del niño
para trocar las ilusiones en realidad 

                                     Dr. Nicolás Avilés González




                                                      Culiacán, Sinaloa, julio de 2025



Muchos años atrás existió en nuestra ciudad, un bosque donde sus habitantes solían realizar su acondicionamiento físico, se les miraba desde el amanecer hasta cuando el sol se muere. Otros paseaban, los más resistían los ardientes veranos  bajo sus frondas. Se deleitaban con los trinos de las aves anidaban en sus copos. Lo conocieron como el "Jardín Botánico"; sin embargo, este afeaba tanto a la ciudad que avergonzados y por supuesto que con mucha razón, las autoridades decidieron dejarlo morir; para conseguirlo no lo regaron más; el páramo apareció donde atrora lo poblaban árboles, huyeron los pájaros, llegaron las sombras y precedido de un silencio sepulcral  apareció el desierto, y con éste a la alborada siguiente se traslució una descomunal cactácea, de esas que según los libros de botánica pertenece a la familia de los Croppell SA de CV, fue hasta entonces que por el rumbo todo "reverdeció"

                                        Dr. Nicolás Avilés González

jueves, 5 de marzo de 2015

MORENA
silueta de sirena,
labios de coral,
fina piel como la arena,
cadencioso tu caminar.
ojos de noche serena
de mirada angelical.
Eres hermosa morena
suave y misteriosa como la mar.


                  Dr. Nicolás Avilés González



miércoles, 25 de febrero de 2015

                                  

                                     INSOMNIO


Desbordamiento infiel del pensamiento que en noches de profunda reflexión sucede.
Escapa, huye, se desliza por caminos conocidos
y otros por descubrir; habla y no concluye, empieza y no termina. No hay soga que sosiegue a brioso corcel y allá por la madrugada llamado por un lenguaje descifrable sólo por él regresa y se dispone a reposar. Retorna el sueño e inicia un despertar.


                                       Dr. Nicolás Avilés González