Literario

martes, 1 de mayo de 2012

  CONFUSIONES

Oh, insensato cual Quijote
vagas por el mundo como ausente
viendo a cada paso pecadores
¡aceptate, ya no busques más deudores!

Así en la niñez y adolescencia
fui perdiendo la terzura
termine hundido y sin paciencia
labrando paso a paso mi amargura
SIN SABER QUE SOLO SON EXTRAÑAS CONFUSIONES DE TU MENTE
Limites son odios y rencores
miedo a mostrar mi niño regañado,
pena a exhibir lo débil de mi mente,
temor a ser de nuevo desdeñado,
Muros, aislamiento, soledad,
espacio vital de la cordura
necesidad de encontrarme con la suerte
deseo de vivir con más mesura
SIN SABER QUE SON CONFUSIONES DE LA MENTE
Espinas en mi cuerpo,
soy uraño, solitario, pendenciero,
terco, tendencioso, retador y peleonero
SIN SABER QUE...
Hoy quiero soltar esas amarras,
quiero mi barca a la deriva,
explorar nuevos horizontes
conocer nuevas rutas de la vida
Oh, insensato cual Quijote
vagas por el mundo como ausente...
RECUERDA QUE SON SOLO CONFUSIONES DE TU MENTE
                                        Dr. Nicolás Avilés González

sábado, 21 de abril de 2012


 
                            EL ANILLO DE DON ELEAZAR



-Vaya que han cambiado las cosas en eso de los velorios, hijo, antes los velaban en la casa del finado y aunque la gente prefería morirse en casa, a veces esto no sucedía, entonces el cuerpo era traído desde donde estuviera. Cuando la persona fallecía, inmediatamente le colocaban un pañuelo colorado que iba desde la mandíbula hasta la cabeza, esto con objeto de que la boca no le quedara abierta. Mientras esto sucedía, otra persona le mantenía cerrado los ojos hasta que el muerto se enduraba; se hacía para que el gesto no le quedara desagradable al que lo viera. Antes no había servicios funerarios por lo que los velorios se hacían en la casa del muerto.
El arreglo del cadáver, si pertenecía a una dama por supuesto que la preparación le correspondía a una mujer, ya fuera hija, hermana, vecina, madre o abuela. Y consistía en limpiarla con un trapo húmedo y ya seca la cara se la retocaban con polvo de Arroz para que no se notara el pálido que da la muerte, enseguida le pintaban los labios con colorete. La vestían con el mejor ajuar. Luego la colocaban en el catre que estaba siempre en la sala o en el cuarto principal y, ahí permanecia hasta que el carpintero terminaba la caja donde lo depositaban para terminar la velada.
Si el difunto era varón, la cosa era diferente, ya que podía ser asistido por su mujer, sus hijos varones o hembras, la vecina e incluso la comadre; también le colocaban el trapo que parecía torniquete y le cerraban los ojos, luego lo rasuraban, le lavaban la cara y lo vestían con sus mejores "garras", calcetines y zapatos de preferencia nuevos. Más tarde llegaban las rezadoras no se donde e iniciaban con sus letanías que eran más largas que la cuaresma; mismas que provocaban llantos desgarradores de los allegados. Ahora hasta en eso están cambiadas las cosas, ya casi ni llora la gente.
Las flores, el olor a sudor rancio de las gentes y el sebo de las velas hacían un ambiente irrespirable que te daban ganas de vomitar. La tina repleta de hielo que se ponía debajo del catre no podía faltar, ya que dado el sol rencoroso de sinaloa  facilmente se descomponía la carne. Allá por la madrugada sacaban platos de menudo caliente, tamales, café, los cigarros y el trago eran obligados para aguantar la velada. Si hijo, ahora ya todo cambio, ahora se hacen en las funerarias, todo es lujoso, las cajas ya no son de pino, son metálicas y muy caras. A los finados los presentan maquillados que parece que ni están muertos, ya no está la tina de hielo porque a los cuerpos les sacan los dentros y las salas están refrigeradas y tan iluminadas como los circos que llegan al pueblo, tampoco apesta a cebo ya que las veladoras son eléctricas. Ya todo cambio de eso no hay duda.
-Todo lo que dices es cierto Padre, lo comprobé hace días que velamos a Don Eleazar Beltrán en la Funeraria "Rosales", ah, por cierto ahí paso algo que me pareció muy desagradable.
-¿Dices que velaron a Eleazar Beltrán, el agiotista de mierda del otro lado de la vía?
-El mismo Apá
-¿Lo mataron?
-No, creo que murió de muerte natural
-¡Vaya, vaya ya no va a fregar gente!
-Oigo como que no era santo de tu devoción
-Desde luego que no y tengo mis razones ¿recuerdas que ese fulano era tacaño, presumido y lamido?
-Pues es la fama que corrió en Costa Rica, decían que prestaba dinero a los productores de caña y que les cobraba intereses caros
-Eso, ah, pues a mi padre le presto una bicoca, pero con los intereses aquello se convirtió en una bola de nieve y mi pobre viejo no pudo pagarle y terminó quedandose con la parcela de tu abuelo.
-¿Así era de langaro?
-Si, pero además de bandido era fayuco y tenia sangre de cochi, a todos nos caía mal y más cuando presumía su anillo de brillantes que nunca se lo quitaba, pensaba que no se le iba a acabar la vida
-¿Lo mostraba mucho?
-Si, hijo, ese hombre era muy volado, olvidó que en la tumba nos emparejamos todos.
-Eso es todo, no hay más verdad de esa, papá
.Ah, ¿dime que fue lo desagradable en ese velorio?
-Pues mire, allá a la media noche el Joaquín se acordó precisamente del anillo de su padre y les preguntó a sus hermanos si alguien lo tenía. Se miraron las caras como preguntándose unos a otros quien se lo había quitado y al final dijeron todos que nadie lo había hecho. Enseguida le llamo a uno de los trabajadores y le dijo que con mucha discreción viera si su padre tenía el anillo blanco en algún dedo de su mano izquierda. Más tarde lo miraron de nuevo y le preguntaron si lo tenía y dijo que si.
 Después de confirmar el dato, el Joaquín les preguntó que harían; quitárselo o no. Hubo desincomodo, el Mateo y la Martina pelearon para que se lo dejaran, dijeron que era de su padre y ese había sido su orgullo, que se fuera con el; los otros tres hermanos y el Joaquín decidieron retirarselo. De nuevo llamaron al empleado y le indicaron que les trajera el anillo, se fue, no sin antes decirles que más tarde regresaría con el en la mano.
La noche avanzaba y la gente se empezó  retirar, sólo quedamos unos cuantos y, como siempre las platicas eran las de todos los velorios; espantos, tesoros, valentonadas, bribonadas y mitotes del pueblo. Esa noche no podían faltar. Horas después apareció de nuevo el joven y el Joaquín le pidió la joya y le dijo que no había podido sacársela. Don Eleazar había engordado antes de morir y dijo que el anillo estaba encarnado. El Joaquín le preguntó si le había puesto jabón y contestó que hasta manteca y no había podido.
La Martina y el Mateo se metieron y les dijeron que aquello era una señal de Dios, que él quería que su papá se lo llevara al cielo donde seguramente lo esperarían, que se lo dejaran. El Joaquín les contestó que que cielo ni que nada, que sino se acordaban que su papá era muy tragón, agarrado y centavero. Y que además era avariento y soberbio, y les dijo esos no se van al cielo que del barrial no pasaban
-De plano no se lo querían dejar, hijo
-No, luego le dijo tu trailo a como de lugar y el plebe le contestó, pues tengo que mocharle el dedo y el Joaquín de nuevo le dijo tu trailo, cuando escucharon el Mateo y la Martina dijeron que no lo permitiera Dios ya que los muertos que van incompletos no los reciben en el cielo y que por un anillo su papá no iba a perder la gloria. El Marcelo Beltrán dijo al joven, ya oíste al Joaquín tu trailo. No se diga más contestó y se fue. Más tarde me toco ver que se los entregaba limpio, brilloso en las manos del Joaquín
-Pues pa'que son pasiones si al cabo el amor... Dijo Tiburcio Elenes
-Así es papá, Don Eleazar se fue sin su orgullo, sin su dedo y perdió hasta el cielo. No cabe duda que las cosas están cambiadas en esto de los velorios, ahora los muertos no se llevan nada. Aseguró el Venancio Elenes.



                      Dr. Nicolás Avilés González

jueves, 5 de abril de 2012




       LA HERENCIA DE DON CAMILO OCHOA

Un día de tantos se murió Camilo Ochoa, se fue aunque nunca lo quiso, ya ve como es eso de la muerte casi siempre sucede aunque uno no la espere, se da en el momento en que menos uno quiere. Era un hombre fuerte, forjado en el arado, entre las espinas del campo y los terribles calores del verano en sinaloa. De dedico a eso; a la crianza de ganado y al de su familia y el día que menos penso se lo llevó la muerte. Antes estuvó cerca pero nunca lo alcanzó; la canícula en nuestro Estado juega malas bromas, y a veces te va la vida, la gente nunca se repone del todo de desgaste físico y de las mortandades de ganado por la sequia, aún así, por la tenacidad siguen adelante esperando siempre tiempos mejores.
Camilo se pasaba arriando el ganado, buscando veneros por la calurosa campiña sinaloense. Superó mortandades de ganado y en el último estiaje casi le cuesta quedarse sin ellas. Dicen que desde allí le empezó la malaria. Era tesonero en eso del trabajo, es por eso que no pensaba en la muerte y por su manera de trabajar sin descanso y de cuidar los dineros le permitieron soportar todas las borrascas económicas y llego a ser un hombre acaudalado.
Condujó con firmeza al ganado y a su familia para que fueran hombres de bien y para que le ayudaran les enseñó las labores del campo. fueron ellos los que vinieron a aliviarle la carga que hay en un rancho ganadero.
Desde pequeños puso obligaciones a cada uno de ellos, a los grandes el arado y  a los pequeños pastorear el ganado y además a vender leche, queso, requesón y cuajadas que hacían las delicias en las loncheras de los obreros del ingenio azucarero.
El tiempo transcurría e irremediablemente Don Camilo se hacia cada vez más viejo, perdía la fuerza que siempre le caracterizo y, cuando se le vinieron los años encima fue abandonando una a una las faenas para ceder el control a sus hijos mayores.
No paso mucho tiempo cuando aquel hombre de piedra ya no salio de su recámara y en los últimos meses antes de su muerte se la paso encerrado, realmente se sentía enfermo y, cuando se dio cuenta que la cosa era grave reunió a sus hijos y desde su lecho de enfermo les repartió de palabra los bienes que con tanto esfuerzo había construidó, después hizo traer al Notario y lo firmó
En la mañana que falleció hacia un calor especial, a lo lejos se veía que se elevaban los revervedeos del sol hacia el cielo y dificilmente podías sostener la mirada ya que por lo intenso te encandilaba. Había escasos tordos y cantaban algunas tórtolas que no se espantaban con el calor infame por lo que continuaban con su interminable Cu,Cu, Cu. No hubo sorpresa, lo esperaban, siempre tuvo la precaución de no ser injusto con ninguno, lo partió todo en casi partes iguales. Los quería a todos de la misma manera. El velorio y el entierro fue como todos, no hubo nada  especial; llantos, lamentos, resignacion, café, cigarros y Menudo caliente por la noche, el día siguiente el entierro y los novenarios. Pasando estas ceremonias se reunieron los cinco hijos de Don Camilo ante Notario, cada uno tomó posesión oficial de la parte que le tocó, tal y como el padre lo quizó
Sucedió lo que pasa en estos eventos, cada uno tomo diferentes caminos, cada uno dispuso de lo suyo como le dió la gana: unos, siguieron el ejemplo de Don Camilo y continuaron arriando vacas, jalando el arado y haciendo quesos, otros vendieron todo y se dejaron de problemas. Pero uno de los muchachos se aficionó a las damas, la cerveza y la vida de diversión, Y como los vicios penetran como la humedad, despacio, en silencio hasta que se instalan en las profundidades del alma y sin darse cuenta lo hizo hasta que se impregnó y cada día quería más, la sed se le tornó insaciable, le quemaba la garganta y la cerveza era su único consuelo.
Para que la diversión fuera mejor, se compró una Pick Up del año, le colocó bocinas gigantes y una hielera de fibra de vidrio en la caja de la camioneta la cual siempre traía llena de hielo y de botellas de cerveza Pacifico de la que hacen en Mazatlán, Sinaloa. Para demostrar que las traía consigo, en el árbol de fronda que encontraba durante su trajinar por el pueblo, se estacionaba, abría las puertas de su troca para que la gente notara su presencia. Enseguida abría la hielera y destapaba una botella con un peine que siempre cargaba en la bolsa trasera del pantalón. Se ufanaba de la fuerza que tomaba la corcholata con el accionar del peine. Poco a poco se le iban acercando los lugareños, cosa nada difícil ya que en el pueblo abundan los "sedientos" y se iba haciendo la bola; al fin música, sombra y cerveza helada  de gollete, pues a darle vuelo a la hilacha. Ya bajo los influjos del alcohol, ya pistiado, como dicen por acá gritaba.
-"Pues ahora que tenemos el peso hay que gastalo"-
Se refería claramente a delapidar la herencia que con tanto sacrifico acumuló su padre y, ahora en su ausencia, lo podía hacer con libertad, ya que si el señor viviera; imposible. Don Camilo era un hombre sobrio, precavido, ahorrador. Pero el dinero pertenecía ahora al Amancio Ochoa, lo tenia en sus manos y se lo podía pasar por donde quisiera, incluso por el buche.
Desde luego que está manera de vivir no conduce a nada bueno, primero provocó la desatención de su familia, del ganado, de las tierras, por lo que poco a poco los ingresos vinieron a menos y sin darse cuenta rodaba hasta el fondo como lo hace un balde en el tiro de las norias; hasta el fondo. A pesar de los ruegos de su familia para que se calmara y regresara al camino del trabajo; siempre mantenía la caja de la camioneta repleta de heladas y acompañado de mujeres y de amigos.
Poco a poco fue perdiendo el brillo que da el dinero, actualmente ya no se le mira encima de la troca. Según cuentan se la puso de cachucha por allá rumbo del El Salado y con esto se apagó la música para siempre. Fue tanta su sed, que se paso la herencia por la garganta y, ahora se le ve arriba de una bicicleta, la cual lleva una caja amarrada a la parrilla ofreciendo en venta asaderas, cuajadas y quesos, de la leche que aún dan las pocas vacas que salvo la mujer de la sed insaciable del Amancio. Hoy se desplaza por las polvorientas calles del pueblo y ya no se le escucha decir:
-"Ahora que tenemos el peso hay que gastalo"-

lunes, 19 de marzo de 2012




                                    ÁNGELES QUE LLEGAN DEL CIELO AL NORTE DE SINALOA


Se trata de médicos de diversas especialidades, enfermeras, dentistas, quiropracticos, psicoterapeutas, promotores de la salud, traductores y pilotos, que desde el primer jueves de octubre del año en curso y luego mes tras mes hasta el primer jueves de junio del año siguiente aterrizan sus aviones en la pista d el pueblo mágico de El Fuerte, Sinaloa, con el único objetivo de llevar salud, educación y sobre todo un mensaje de solidaridad humana y de esperanza. Traen un remanso de paz, que en estos tiempos difíciles se torna imprescindible, en estas épocas en que el afán de lucro y el vellocino de oro han sentado sus reales en gran parte de la humanidad. Los voladores nos muestran que aún existen personas interesadas en el bienestar de otras y, así, de octubre a junio de cada año, desde 1933, ponen sus conocimientos a disposicion de la población que les solicite sus bendiciones. De aquí que para atender al mayor número de necesitados se distribuyen en Ocoroni, El Fuerte, El Carrizo, San Blas en Sinaloa y en Urique en el vecino Estado de Chihuahua.

Este apostolado arrancó desde los treintas del siglo pasado, cuando el doctor Iner Sheld Ritchie en un viaje por ferrocarril desde Loma Linda en el Estado Dorado de California hasta la ciudad de México pasó por los territorios yaqui y mayo en los estados de Sonora y Sinaloa, y dada su enorme sensibilidad y amor por la humanidad se percató de las necesidades que tenían los lugareños, entonces decidió que prestaría sus servicios profesionales mientras le quedaran fuerzas para hacerlo. Despues de entrevistarse con el presidente Abelardo L. Rodriguez y de obtener el permiso para ingresar al país, regresó para traer salud y bienestar a esos hermanos que se encontraban abandonados por la seguridad social, naciendo así una gran agrupación.

Actualmente LIGA es una organización que agrupa a más de dos mil médicos formados en las más prestigiadas universidades de los Estados Unidos de América, algunos de estos son los que se distribuyen en esas comunidades sinaloenses y en otros sitios de la República Mexicana, abarcando Sonora, Chihuahua, Baja California Norte, Campeche y otros puntos a nivel internacional.

Mes tras mes desde hace ya setenta años, más de venticinco aviones repletos de ángeles que descienden del como golondrinas del cielo para dar salud y esperanza a nuestros hermanos necesitados, de aquí el nombre de The Flying Doctors Of Mercy. Vienen expertos buscando curar o al menos paliar padecimientos de especialidades diversas, tales como cardiología, traumatología, oftalmología, cirugía general, otorrinolaringología, psicología, medicina general, medicina interna, ginecología, odontología.

 Con una animosidad que no les cabe en el pecho atienden la consulta y los equipos quirurgicos operan sin cesar durante los dos días que dura la jornada. Si hubiese un padecimiento que por limitaciones materiales no es posible atenderlo, hay una tendencia a trasladarlo hacia los Estados Unidos para la solución de los problemas. Un ejemplo de esto es el niño Carlos Dyan Hernández que fue operado a cirugía de corazón abierto por el doctor Leonard Biley y su equipo quirurgico en Loma Linda, California, es uno de los muchos que se han  beneficiado de este servicio. Mi esposa Laura y yo hemos tenido la fortuna de colaborar con ese hermoso proyecto.

¡ Y vaya que son seres sensibles al dolor ajeno, vaya que los conmueve la tragedia humana! ésta es la única divisa que existe, este es el motor que los impulsa a dejar la tranquilidad de sus alcobas en los diversos estados de Unión Americana y arriesgarse a viajar hasta estas tierras extrañas. La solidaridad humana es lo que los hace cruzar fronteras, escuchar una lengua distinta a la suya, soportar calor, los mosquitos y lo pesado de la jornada. Los he visto cansados, pero siempre felices, compartiendo sonrisas, satisfechos de haber cumplido de manera cabal con su apóstolado. De repartir su mensaje de amor.

Liga, no sólo atiende temas de salud, también ha participado en la construccion de "El Colegio del Pacifico" en el municipio de Navojoa, Sonora. Esta institución tiene capacidad para atender 300 educandos en sus aulas. Otra gran obra educativa realizada por LIGA es la "Escuela Industrial" en Tesopaco con capacidad para 200 alumnos. En Nuevo León apoya a la Universidad de Montemorelos, especialmente en la conservacion de las instalaciones de la licenciatura de Médico Cirujano y  a la escuela de técnico dental, todo esto en el rublo de la educación.

Por las actividades a favor de la educación  y la salud en los pueblos de México, LIGA ganó en 1990 la medalla de honor George Washington y en la semana de Aviación y Tecnología del Espacio obtuvo el galardón "Aeroespacial Laurete" por la operación de vuelos aéreos con ayuda humanitaria. Pero el premio mayor que ha ganado LIGA es el reconocimiento de cada uno de nosotros, de la sonrisa y, del "Gracias" que de manera de sincera y espontánea les otorgan cada uno de los pacientes que reciben sus bendiciones. Hoy a pesar de tiempos adversos ya que son victimas del burocratismo y la insensibilidad del Estado haciéndoles difícil el transito de sus aviones por los aeropuertos nacionales, no han desistido en su apostolado. Siguen a pesar de que los cateos en sus aeronaves pone en peligro sus jornadas. Hago votos para que esto cambie y se les permita seguir asistiendo a más de seiscientos pacientes en dichas plazas. Estoy seguro que estos ángeles seguirán volando por los cielos del norte de Sinaloa.

                                                               Dr. Nicolás Avilés González



sábado, 18 de febrero de 2012


Cenotafios el nuevo rostro de Culiacán

El sentido de vida del delincuente está cimentado en la inmediatez, en la temporalidad, en la  acumulación  de bienes materiales, no en  procesos   que  invitan a buscarse piel adentro, a la profundidad donde habita el ser que te da el para qué de la existencia. Se la viven en la vacuidad, situación que profundiza el vacío que llevan y que  les será   difícil llenar (El hombre en busca de sentido  -Viktor Frankl). Hueco que buscarán rasar por medio del poder que da la economía. Dada la fatuidad del momento vivimos lo intentaran, aunque  será complicado ya que la solución no la tienen en sus manos y, a pesar de que  poseen al ícono de nuestros tiempos; el vellocino de oro, no les será fácil conseguirlo. En esta búsqueda hay  claras intenciones, como la de ganar presencia social y el sentido  de pertenencia.
La trascendencia se logra haciendo cosas positivas para muchos, sino es que para todos "Trascender creando es la manera más generosa de alcanzar el cielo"  -Nicolás Avilés González). La creación es una de las maneras de alcanzarlo, ellos las más de las veces destruyen y lo hacen en lo más preciado; la vida de las personas.
Lo que tiene precio como  viviendas majestuosas, autos de lujo, joyas y  poder, son intrascendentes. Es el espejismo donde se ocultan y desde este reduccionismo consideran que lo tienen todo, aunque su minusvalía arranque desde antes de antes de su nacimiento, ya que por lo general vienen de una historia cargada de violencia intrafamiliar y de una pobreza que duele hasta la médula de los huesos. De esa que produce un gran resentimiento social
La necesidad de reconocimiento y de pertenencia  y trascendencia son necesidades universales, es necesario el contacto con el otro para sentirse protegido, escuchado, lo anterior representa un alimento imprescindible para el espíritu y por lo mismo lo buscamos, sólo que de diferente manera. Ellos encuentran en el ilícito el camino para la auto realización, el fortalecimiento del auto concepto.
La validación de su existencia por medio de la violencia los convierte en un desafío constante a la autoridad, al otro, al tejido social que les negó las oportunidades para un sano crecimiento y una oportuna humanización. Su accionar violento es la auto-demostración de que existen,  que pertenecen a algo, que no son entes. Con las armas y el dinero logran alimentar su ego minúsculo y, con eso llenan de manera temporal sus necesidades psicológicas más inmediatas. De alguna manera tienen que llenar la modorra de una vida llena de incertidumbre y sin sentido producto de la alienación social.  El modelo económico injusto los ha condenado antes del embarazo  a más del  70% de los mexicanos.
 
 "A Dios se le quiere o se le teme", quizá este principio sea uno de sus sustentos socio-psicológicos. La dádiva es el mecanismo más usado para que los quieran y, así se convierten en mecenas de las comunidades donde nacieron, en el barrio donde crecieron. Si esto falla, aún queda otro argumento; el terror ejercido con las armas con lo que finalmente terminan socavando la voluntad del otro y es entonces que se cubren con un pseudo manto de magnificencia que nunca abandonarán durante el escaso tiempo que les quede de existencia. Saben que en ésta actividad la vida es corta, pocos han logrado vivir mucho. La excepción a la regla son Don Lalo Fernández (El diario de un narcotraficante de Nacabeba y el Mayo ( Proceso, reimpresión 19-octubre de 2010). El primero murió de edad avanzada y el segundo tiene cuatro décadas operando.Los peligros son muchos, la cárcel, los levantones y la muerte violenta.
Estas personas generalmente accionan bajo la premisa siguiente: "es mejor un día como rey y no una vida como buey", presupuesto que demuestra que no ignoran su destino fatal, que no desconocen el peligro en el que se mueven, sin embargo desafían la realidad con una temeridad que espanta.Para aumentar el auto convencimiento de que no les pasará nada,  se hacen acompañar de diversos fetiches tales como amuletos, crucifijos, imágenes de Malverde (Santón sinaloense que protege a los que están fuera de la ley). Según su fantasía este manto les crea invulnerabilidad,  incluso la sensación de inmortalidad.
Otro principio motor de su retorcida psique es el sentido de sacrificio que llevan tatuado en cada una de sus células; es una especie de inmolación premeditada, situación que lleva una intención económica; con ella tratan de cimentar certidumbre para sus mujeres e hijos, padres y para un buen funeral que consiste en un reparto generoso de viandas, y tragos para los asistentes, sin faltar la Banda sinaloense que los acompaña hasta la tumba. En este camino no hay regreso.El oro es una justificación poderosa para entrar y conservarse en el submundo del ilícito.
El sicario y el narcotraficante son suicidas, son personas que ya están muertas desde el punto de vista psicológico, sociológico y espiritual. Son una especie de soldados de Dios o un kamikaze, aunque el fin último del sicario y/o el narcotraficante no tiene la connotación mística de los casos anteriores, pero el destino es el mismo; la muerte apresurada. El narcotráfico tiene un ejercito de potenciales suicidas dispuestos a todo. Los bienes materiales son el sol que eclipsa todo ya que no hay contrapesos éticos, ni morales que valgan. Si a lo complejo de la psique del delincuente le sumamos alcohol, tabaco, marihuana, cocaína,  metanfetaminas esto los  torna doblemente peligrosos.
 
La finitud de la vida ( Las enseñanzas de Don Juan -Carlos Castaneda) hace que el hombre busque trascender, lo hace con acciones que perduren en la mente de otros, por lo mismo  ha buscado a través de la historia la inmortalidad; lo ha intentado con brebajes, conjuros, mediante la piedra filosofal. Otra posibilidad es la oferta de una vida eterna del cristianismo y de las otras religiones monoteístas (El regreso de entre los muertos de Jesucristo -Mateo 28:6). son ejemplos de esa búsqueda de trascender al olvido, a la inmaterialidad. Lo anterior explica la existencia de monumentos a la muerte, ejemplos de esto son  los múltiples memoriales que existen en la faz de la tierra, como el monumento a los caídos de las bombas en Hiroshima y Nagasaki, al soldado desconocido que abundan en nuestro país, el Escorial de Madrid, el Taj majal en la India, a las victimas del holocausto en Israel y muchos otros alrededor del mundo que son claros intentos de permanecer.
Los cenotafios en  Culiacán son  ejemplos de esa necesidad,  son intentos de no desaparecer. Estos monumentos buscan impactar las mentes de las personas, ya que  morimos cuando  el olvido llega en los que viven. Los cenotafios representan eso, para este fin los  elaborados con materiales que resisten al paso del tiempo. A muchos de los abatidos en nuestras calles se les coloca uno. Los monumentos a la muerte han proliferado como hongos por todos los puntos cardinales de nuestra ciudad capital, justo donde cayó el cuerpo, de la noche a la mañana se levanta uno. Dado la frecuencia con lo que esto sucede han aparecido tantos que le han cambiado la cara a la ciudad, sí, ahora Culiacán tiene un nuevo rostro; el de la impunidad, el del desorden, el de la ingobernabilidad, el de la muerte, Culiacán está lleno de cenotafios.

                                Dr. Nicolás Avilés González

viernes, 17 de febrero de 2012



Nunca supe el sabor a rosa hasta que besé los labios de una mujer hermosa.

                                                         Dr, Nicolás Avilés González






































miércoles, 25 de enero de 2012


El sicario


Al verme, despues de que bajo de su automovil supo que iba por él. Y a pesar que nunca nos habiamos topado, con su mirada me suplicó que no lo hiciera en presencia de su familia, que esperara a que su mujer y su pequeña hija se introdujeran a la farmacia, donde seguramente adquirirían medicamentos para recuperar la salud perdida. Lo entendí, me dio confianza en que no intentaría defenderse o de huir, estaba resignado, y espere hasta cuando ambas se perdieron entre los anaqueles. Aquel hombre, que nunca dejo de verme a los ojos y quizá agradecido porque no lo maté delante de sus seres queridos se movio decididamente hacia la guarnicion de la calle, enseguida con su cabeza asentó- Estoy listo, adelante- Luego descargué mi furia a través de las balas del "cuerno" que no dejo de vomitar muerte hasta que se terminó lo que quedaba en el cargador. En el suelo, no aperte mis ojos de los suyos, poco a poco se les fue perdiendo el brillo y hasta que los cerró me fui. Este es el único que no he podido olvidar, su mirada la traigo entre ceja y ceja, fue el primero. Ese es el que más me ha podido, de los otros treinta o cuarenta ni me acuerdo. ese día me di cuenta que estaba perdido, que ya no tenía alma; me percaté que Dios me abandonó. Terminaron de desayunar y al poco tiempo ambos hombres se retiraron de manera apresurada del restaurant.
  
                                            Dr. Nicolás Avilés Gonzalez