Literario

sábado, 8 de octubre de 2011


UN MEXICANO EN EL TITANIC

Hasta agosto de 2011 ignoraba que un mexicano fue pasajero en el primer viaje del legendario transatlántico Titanic. Confieso que no había leído algo sobre el particular, ni mucho menos vi la película, pero después del encuentro con Antonio Uruchurtu en la ciudad del sol en el vecino estado de Sonora, me decidí a investigar sobre el particular.
Manuel Uruchurtu Ramírez nació el 17 de junio de 1872 en la ciudad de Hermosillo, curso la instrucción primaria, secundaria y preparatoria, luego se dirigió a la ciudad de los palacios. ingresando a la Real y Pontificia Universidad de México donde lograría su grado de Licenciado en Derecho. Misma institución que posteriormente a través de la lucha de José Vasconcelos y la de muchos mexicanos ilustres lograría su estatus de autónoma, llamándose a partir de entonces: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Tiempo después nuestro personaje, dada su gran actividad política, militar  (obtuvo el grado de Coronel) y de litigar a favor del Estado Mexicano en su lucha por recuperar el Chamizal en el Paso del Norte, lograría un escaño por su lugar de origen en la cámara de diputados. Cuando fue depuesto el general Porfirio Diaz, héroe de la batalla del 2 de abril contra las tropas invasoras francesas y posteriormente dictador y que  fue retirado del poder por medio de la lucha armada que inició el 20 de noviembre de 1910 y después obligado a salir del país fue acompañado por  Ramón Corral al destierro, ambos partieron en el buque alemán denominado Ypiranga con destino a la Francia para luego instalarse a las riveras del Sena en la ciudad eterna de París; lugar donde ambos pasaron el resto de sus días.
Ramón Corral, gobernador porfirista en el Estado de Sonora, y a la sazón de las muestras de fidelidad con Diaz llegó a ser su vicepresidente, esto sucedió después que este personaje siniestro sofocó el movimiento de los yaquis y apresó y dio muerte al gran caudillo de esta tribu, José María Leyva Pérez, alias "Cajeme", que en su idioma de raíces cahitas significa "el que no bebe". Este político en su afán de despojar de sus tierras a los yoremes  para dárselas a los yoris (feroces), los masacró, y no conforme con eso, cuando estos naturales estaban en paz, los pocos que sobrevivieron a las infames matanzas del ejercito federal los deportó a las haciendas enequeneras en el Estado de Yucatán. Muriendo muchos de esta etnia durante tan larga travesía. Fueron pocos los que después de la caída del dictador pudieron regresar desde las tierras del Faisán y el venado al valle del yaqui.
Una añeja amistad unía al licenciado Uruchurtu con Corral, y éste el motivo que lo llevó hasta la ciudad luz con el fin de asistir a una fiesta que daba el exvicepresidente. Durante su estancia convivió con Guillermo Obregón que conocía con antelación ya que era yerno del nativo de Álamos y además presidente de la Gran Comisión de la cámara de diputados, a la que pertenecía por cuarta ocacion el   aludido.
El legislador por Sonora pernoctaba en una de las habitaciones del hotel "Gran París" cuando recibió la visita de Guillermo y por situaciones no claras aceptó de este el boleto número PC.17601 de primera clase con el que días después abordaría el Titanic para su regreso para América.
Obregón navegaria a Veracruz a bordo de un buque de menor calado, denominado "Francés" o "París", Manuel Uruchurtu tendría el honor de ser un pasajero más en el viaje inaugural del navío más impresionante fabricado hasta esos días, sustituyendo a Guillermo. Situación que seguramente no le dasagradó ya que el 8 de abril de 1912 envió una postal con la foto del Titanic a sus padres, asegurándoles que pasaría a saludarlos y a contarles sus experiencias en dicha travesía, que lo haría  en su paso hacia el centro del país donde radicaba.
El coloso zarpó de Southamton, Inglaterra a las 12.15 hrs del día miércoles 10 de abril de 1912 y con facilidad arrastró sus 269 metros de eslora, 28 de manga y sus 18 de altura. Estaba equipado con todos los adelantos de navegación de la época tanto que los expertos llegaron a declararlo como inhundible. El arranque fue de mal presagio ya que al salir del puerto ingles casi colisiona con el buque "New York" que hacía maniobras en la cercanía, situación de lo demoró por más de una hora su partida. Superado el incidente cruzó el Canal de la Mancha rumbo a Cherburgo, Francia, donde recogería a otros pasajeros; ahí lo esperaba Manuel Uruchurtu.

el 11 de abril de 1912 hizo escala en Queentown, Irlanda donde subió pasajeros a la sala de tercera clase. Luego avanzó a toda maquina hacia Nueva York,propulsado por sus cuatro gigantescos motores y por una turbina que se alimentaba con montañas de carbón de roca que movían sus tres hélices de bronce y con ello desplazaban las 46, 328 toneladas de acero que constituían su estructura, lo hacía a una velocidad de 23 nudos o 43 kilómetros/hora que era un record para la época. Navegó sin contratiempos durante cuatro días y cuando llegaron a las costas de Terranova el vigía Frederick Flit avistó la presencia del peligro que representaba un iceberg que se alzaba treinta metros sobre el nivel del paño del agua y a una distancia de 500 metros por lo que avisó a William Murdoch que a pesar de las maniobras de urgencia terminó rozándolo con el casco de la nave haciéndole una herida de muerte.

A las 2:20 hrs. de la madrugada del día 15 de abril de 1912, se daba la voz de alarma de que las frías aguas del océano estaba entrando a los compartimentos del barco y según el capitán Edward John Smith y sus ingenieros calcularon que tenian dos horas para abandonarlo. El transatlántico llevaba un total de 2224 pasajeros y las balsas de emergencia sólo salvarían a 1778, tendrían que morir 446.
La logística fue rescatar a la brevedad los de primera clase, y por ser miembro del gobierno de México e ir en primera clase a Uruchurtu se le asignó el bote número 11 y cuando hubo completado el cupo no se permitió por razones de seguridad subir a nadie más. En esos momentos el "inhundible" daba muestras de irse a las profundidades de las aguas por lo que nuestro compatriota ya estaba a salvo.

Enseguida, del montón, de manera súbita aparece una mujer relativamente joven con una niña en brazos suplicando a los guardias que se le permitiera subir a dicho bote salvavidas. Estos fueron inflexibles, pero ante la suplica lastimera y de argumentar que las esperaba el papa de la niña en Nueva York, nuestro legislador se conmovió e inmediatamente dio muestras de solidaridad y caballerosidad elevadas hasta las últimas consecuencias, cediéndole su lugar en el bote 11. El sonorense sabía que había firmadó su sentencia de muerte, por lo que pidió a la mujer que le prometiera que iría hasta la casa de sus padres en Hermosillo a contarles sus últimas palabras pronunciadas en vida; era su despedida y además le reiteró que los amaba con toda el alma. Cabe aclarar que en este dato fue confirmado por Antonio Uruchurtu. No la envió a Jalapa con el mensaje a su esposa Gertrudis Caraza y Landeros y a los siete hijos que procreó Manuel con ella como se afirman algunas de las bibliografias revisadas.

después de cederle su lugar, nuestro mexicano regresó al buque que minutos antes ya había dejado; navío que estaba dañado y por lo mismo le quedaba poco para perderse en las aguas gélidas del Atlántico Norte. Seguramente ya en este, se reconforto con las melodiosas notas que entonaba la orquesta que dejo de tocar hasta que murieron ahogados. Nunca se recupero el cuerpo del sonorense. Tiempo después llegaba Guillermo Obregón al puerto Jarocho sano y salvo con el boleto que le correspondía a Uruchurtu. No  cabe duda que el destino está determinado por un poder superior.

Horas después del naufragio, el "Carpathia" rescató a la pasajera que viajaba en segunda clase, a la niña que llevaba en brazos del bote en el que debió haber estado nuestro connacional, la subieron a bordo junto con 704 personas más, el resto pereció.

Después se supo que la niña no era hija de Elizabeth Ramell Nye, que la tomo aprovechando la confusión que reinaba en esos momentos de apremio, y también, el mundo se dio cuenta que nadie la esperaba en Estados Unidos ya que era viuda. Estos datos salieron a la luz. La inglesa dos años después de la tragedia visitó a los padres de Manuel cumpliendo su palabra empeñada con nuestro paisano en el momento sin retorno. La caballerosidad del legislador mexicano le hizo perder la vida, sucumbió al embrujo de sus principios y de sus excelsos valores humanos que lo acompañaron hasta el último día de su existencia.

Recientemente el cabildo de la ciudad  de Hermosillo nombró héroe de la caballerosidad a Manuel Uruchurtu Rámirez a propuesta de Antonio Uruchurtu, nieto del "Regente de Hierro" Ernesto Uruchurtu Peralta y sobrino bisnieto de nuestro personaje. Para el 15 de abril de 2012 fecha en que se cumplirá el primer centenario del hundimiento ya se están haciendo los tramites correspondientes para que sea nombrado héroe nacional de la caballerosidad por la cámara de senadores, mínimo homenaje que se le puede brindar a este ser excepcional que perdió la vida mostrando al mundo el espíritu mexicano y dejando constancia para siempre de su monumental estatura humana.

                          Dr. Nicolás Avilés González

viernes, 30 de septiembre de 2011

LUPITA LA NOVIA DE CULIACÀN

         











                                           LUPITA LA NOVIA DE CULIACAN


 Mi primer encuentro con Lupita La novia de culiacán fue alguna de las pocas veces que mi padre me llevó a esa ciudad, estaba con el antebrazo derecho fracturado por lo que la visita obligada a un médico en esta localidad. Y aunque Costa Rica está cerca, parecía que estaba al otro lado del mundo, ya que entonces había problemas con la posibilidad de que coincidieran los tiempos con el trabajo de mi padre y muy poco dinero para hacerlo. Esta vez no había de otra y se hizo el esfuerzo.
El taxi en el que nos desplazábamos circulaba por la única avenida que cruza de norte a sur la ciudad, recuerdo pocos autos y que se encontraba despejada. El semáforo marcó luz roja justo frente a la catedral erigida en honor a San Miguel Arcángel, de pronto atraviesa frente a mis ojos una imagen fantasmagorica, era una mujer vestida de novia con ojos color miel, sobre su cabeza un velo de tul blanco que dejaba ver su cara huesuda, las cejas y la boca intensamente maquillada. Aquello fue  terrible para mi como niño, de momento creí que era un fantasma, un ánima en pena; me dio miedo. seguramente el taxista notó el tamaño de mis ojos ante la sorpresa, y me dijo- No tenga miedo Mi'jo, es la Lupita La novia de Culiacán. Mucho tiempo resonó en mis oídos "Lupita La novia de Culiacán".

Guadalupe Leyva Flores, caminaba a diario por las calles del centro en el viejo Culiacán portando su hermoso traje de novia. La encontrabas en la "Casa Grande", en "Almacenes Garcia", en la calle Hidalgo, en la Ángel Flores y en el pórtico de Catedral. No pocas veces la escuché gritar con voz en cuello solicitando una entrevista con el señor obispo, para que sirviera de intermediario entre ella y el Papa, con el objeto de revelarle el encargo que recibió de la virgen de Guadalupe para recuperar el tesoro de la Divina Providencia. Lo pedía con un a voz aguda. chillante tanto que taladraba mis oídos; la más de las veces emitía sonidos guturales inenteligibles y después se sumía en silencios prolongados.

Cuando pasaba por la calle Hidalgo frente al edificio donde cursaba mi bachillerato la tomaba del brazo y caminaba desde la calle Andrade y pidiendome a gritos- suéltame, suéltame- intentaba zafarse de mi brazo adolescente, ahí, en la calle Paliza lograba soltarse. La invitaba a que fuéramos a casarnos. Después avanzaba hacia catedral.
A esas horas se notaba fresca ya que sólo llevaba caminando dos cuadras desde el Hospital del Carmen que era su residencia.

La gente murmuraba que se había enloquecido ya que le mataron al novio al entrar a Catedral. Contaban que fue un tal Ernesto que era su enamorado eterno desde la adolescencia y nunca se lo confesó. El día que Jesús le pidió matrimonio y ella aceptó fue a comunicarle la buena nueva al amigo. Este no pudo ocultar su desasosiego por tan infausta noticia y enseguida se atrevió a decirle los sentimientos que guardaba para con ella. Lupita le contestó  que el amor que sentía por él era el mismo que se siente por un hermano. Y que ya había dado su palabra y que además lo invitaba como padrino de bodas, cosa que el joven aceptó de mala gana.

Pronto llegó la fecha de la ceremonia nupcial. En la puerta de Catedral la esperaban Ernesto y Jesús y muchos invitados, instantes después llegó Lupita acompañada de un séquito de amigos y familiares, venía vestida de blanco y se miraba preciosa. Al ver a Jesús esperándola en el quicio del Portón de Catedral se abalanzó hacia él y se fundió en un abrazo que selló con un apasionado beso en la boca. Los ojos de Ernesto despedían fuego; los celos y la rabia lo dominaron y de entre sus ropas sacó un revolver y sin más lo vació en el cuerpo de su amigo. Jesús cayó al suelo y al poco tiempo murió en brazos de su prometida. Viendo ésta escena de ternura, Ernesto no aguantó más, sus celos lo cegaron, e inmediatamente elevó su pistola pegándose un balazo en la cabeza muriendo al instante, su cuerpo cayó al lado de sus amigos. Lupita perdió el juicio y así a partir de ese momento trágico soportó vestida de novia durante más de treinta años el sofocante calor de los veranos en Sinaloa. Lo hizo hasta su muerte el 12 de mayo de 1982.
Ahora parece que camina por las calles del centro de culiacán, que en prolongados soliloquios platica con su novio y que aún ora por el tesoro de la Divina Providencia en el pórtico de la Catedral de Culiacán

                                  Dr. Nicolás Avilés González







lunes, 26 de septiembre de 2011

POEMA A CULIACÁN



                                

                                           Culiacán

                        vives en mí culiacán
                        porque sabes a arrayán
                        porque tu suelo es tomate
                        sangre, sudor, acicate
                        tu alborada zafiro
                        la vida un suspiro
                        y tus atardeceres granate

                        porque sabes a pitaya
                        porque eres cuna de mujer bonita
                        por tu Tamazula, por tu Humaya
                        por tus campos malaquitas
                        por tu suantuario, por Malvarde y
                        por tu lomita

                       por tus noches cocuyos
                       por tu musica de banda
                       por el murmullo de tus ríos
                       por que son tus mujeres capullos
                       anzuelo, tarraya, eres panga

                       Mango, ciruela, eres lichi
                       panocha, conserva, trapiche
                       un sonoro canto de cuichi

                       Vives en mí culiacán
                       porque sabes a arrayán
                       porque tu suelo es tomate
                       sangre, sudor, acicate
                       tu alborada zafiro
                       la vida un suspiro
                       y tus atardeceres granate

                                    Nicolás Avilés González


                     
                     

Culiacán

lunes, 22 de agosto de 2011

Se lo llevaron en vilo


Se lo llevaron en vilo...
muchachos...plebes, plebes quiero decirles
que no quiero que mi niño, mi bebé, mi chiquitito se muera.
No quiere vivir, ¡ya no quiere vivir plebes... tengo miedo que se me muera!
Cuatro hombres membrudos se lo llevaron en vilo, hombres de hierro que no entienden de duelos.
Lo hicieron con prisa, lo hicieron sin pena, con una premura que espanta hasta el cielo. Sólo una triste mirada y luego otra al suelo.
De sus flácidos labios cayeron pesadas palabras, mientras sus ojos hurgaban la nada.
Tan sólo recuerdo que dijo ¿ por qué mamá? dime que todo es un sueño. Se lo llevaron de prisa, su fé estaba muerta se la robaron las drogas ¡jamás me di cuenta!
No le veré por tres meses, eso que importa si me he pasado la vida sin verle
llegas... me voy; el trabajo lo exige,
"calienta la sopa, haber que te sirves, me voy hijo mío el trabajo lo exige"
Mi llanto es  de rabia, también de impotencia
¡Quisiera matar al que a mi hijo  vende la muerte! Está en esta esquina, está en la de enfrente, al otro lado del puente, está en todos lados  ¿a quién mato? maldita mi suerte
¡Plebes, plebes, plebes mi hijo se droga, plebes, plebes no quiero que mi chiquitito se muera. Se lo llevaron en vilo...
                        Para tí amiga con toda mi esperanza

                        Dr. Nicolás Avilés González

miércoles, 3 de agosto de 2011

Eldorado nuestro



La tribu Muisca habitó durante el siglo XVI en las riveras de la laguna de Guatavita a la llegada de los conquistadores europeos, este cuerpo de agua se localiza en el municipio de Sesquilé al norte de la cabecera que lleva el nombre del lago. Ésta comunidad se encuentra a cincuenta kilómetros de Bogotá, capital del hermano país de Colombia.
Cuenta la leyenda que los Muiscas para nombrar su nuevo cacique se adentraban en balsas al medio de la laguna, en una de ellas, desde luego que la más suntuosa, iba el que sería ungido. Lo acompañaban los sumos sacerdotes, detrás eran seguidos por una gran corte de principales. El evento iniciaba cuando el elegido se despojaba de su ropaje para ser aderezado con resinas vegetales todo con el fin de que se fijara a su piel el polvo de oro que luego los sacerdotes esparcían por toda su anatomía. Ya cubierto con este tamiz y al recibir los rayos del sol estos se reflejaban emitiendo un bello esplendor que deslumbraba a los que permanecían en sus balsas y también a los que en tierra firme desafiaban el calor para presenciar el trascendental evento en la vida social, espiritual y política de la comunidad. De aquí su nombre: El Dorado.
Después de ciertas alabanzas el caudillo se lanzaba al agua y regresaba a la embarcación hasta que no tenía brillo alguno encima, hasta que se había lavado todo. Esto significaba despojarse de la soberbia, la cual es mala compañera de los que mandan. Enseguida, a manera de ofrenda arrojaban objetos del mismo metal con el  fin de que la diosa de la laguna le diera la sabiduría necesaria para conducir acertadamente los destinos de la tribu. Estas piezas de oro macizo desaparecían inmediatamente de la superficie de las aguas e iban a parar al fondo de la laguna, profundidades que garantizarón su custodia durante siglos. Después de la ceremonia de la iniciación El Dorado o el nuevo soberano iniciaba su largo reinado.

El acto de recepción de poderes se sigue dando alrededor del planeta, sólo que de diferente manera, para nombrar al apóstol de Roma, se reunen los cardenales del mundo y después de deliberar durante varios días de cónclave terminan por dar la noticia con la aparición de humo blanco que sale de las chimeneas del Vaticano, enseguida se escucha el milenario Avemus Papa con lo que queda envestido el nuevo pontífice universal de la Iglesia católica. El objetivo es el mismo, lo que cambia son los métodos; los aborígenes de las tierras descubiertas por la corona española deban un valor simbólico al metal áureo; este no despertaba su codicia, aún no se convertía en el rey del universo para ellos, por lo que no tenía el  valor  material que después tomó y era por esto que lo lanzaban al agua. Los europeos lo veían con un interés diferente, para ellos el valor era material, monetario y por ningún motivo permitirían que se fuera al fondo del lago, es por eso que ya no existe El Dorado. Ya no se tira al agua.
El vaticano, lanza humo, el metal se lo quedan. En lo civil las transiciones se hacen a través de eventos suntuosos, emulando las que se hacían para instalar al nuevo faraón en Egipto, reyes en la Europa medieval, presidentes de las repúblicas que se formarón después de la revolución francesa, zares en la antigua Rusia y jeques en el Medio Oriente. Ahora lo usan de manera suntuosa o de respaldo monetario o simplemente lo embodegan.

Ésta manera de los Muiscas de nombrar a sus gobernantes pronto llegó a los oídos de los del viejo mundo, huestes que campeaban en éstas tierras vírgenes en busca del metal dorado, lo querían para llevarlo a su soberano y así lograr aprobación y favores. Los ejercitos de aventureros al mando del capitán español Gonzalo Jimenez de Quezada, lo buscaban con denuedo inusual y con tal de conseguirlo llegaban hasta la rapiña, ahí nació la leyenda de El Dorado.
Desde 1537 El Dorado se convirtió en un objetivo a alcanzar, seguramente al capitán Jimenez de Quezada no le quedo duda alguna de que lo encontrarían en otros lugares, y pronto se tornó en una obsesión el encontrarlo. Nació la búsqueda incesante, frenética de los sitios que avasallaban a sangre y fuego; buscaban otros Eldorado. Por lo mismo hoy no es raro que varios países tengan su Eldorado, veamos, en la provincia de Misiones de la república Argentina existe uno y fue fundado el 29 de septiembre de 1919 hoy se mantiene de la comercialización de productos de la madera. Tenemos otro Eldorado en el municipio de Sifontes, Venezuela que nació a finales del siglo XIX y está poblado por unos cinco mil habitantes, también encontramos otro Eldorado en el departamento de Mata, Colombia y emergió en el siglo XX, desde luego que los Estados Unidos cuenta con su Eldorado en el estado de Arkansas y los disfrutan más de veinte mil habitantes. Nuestro Eldorado es una población que vio la luz por vez primera en el atardecer del siglo XIX y en los albores del siglo XX por iniciativa de la familia Redo, especialmente por orden del líder del clan don Diego Redo; que decidió producir azúcar de caña en estas tierras vírgenes de el estado de Sinaloa.
Nuetro Eldorado está situado casi a la orilla del mar a 54 kilómetros de Culiacán capital de nuestro estado y se llega a través de un camino pavimentado en un tiempo de recorrido en automovil como de cuarenta y cinco minutos, al dejar ésta cinta asfáltica se continua con un boulevard que te introduce al pueblo y pasa justo al lado de las instalaciones del ingenio de azúcar para luego doblar hacia la izquierda y terminar en las calles retorcidas de ésta sindicatura. Cabe aclarar que si no dejas esta rúa, te pone de frente con una hermosa edificación de adornos sobrios y torres altas con cúpulas que buscar el cielo y difiera francamente de las que existen en el sur del país ya que éstas tienen formas tradicionales. Esta es diferente sin embargo no deja de ser atractiva. Desde luego, que si estás en en centro de la comunidad tuviste que haberte dado cuenta que a lado derecho de la misma calle se erige el motivo de la fundación de Eldorado, allá a principios de los mil novecientos tres en que empezó con su primera molienda de caña. Aún se encuentra en funciones y hasta la fecha en que lo escribo es sustento de muchas personas en la región, generando cientos de empleos directos e indirectos, ya que es alimentado por caña que se siembra en miles de hectáreas que se encuentran cerca de el casco de la ciudad. Eldorado está asentado en una región especial que difiere del clima algo más seco y caliente que predomina en toda la geografía sinaloense. Aquí es húmedo, tanto que permite el desarrollo de una vegetación selvática tropical, de tal manera que cuando lo visites podrás admirar de huanacaxtles, zalates, álamos gigantescos en cualesquier punto de la localidad. Este micro clima madura miles de toneladas de frutales como mango, ciruela, guanábana y a la litche. Fruta traída de China continental por la familia Redo, actualmente es fuente de ingresos muy considerables para muchos lugareños que con amor cuidan de sus huertos.
También te sorprenderá un medio de transporte que se niega a morir, las "Arañas" que surcan de manera lenta, pausada sus calles transportando a los lugareños hasta sus sitios de destino. El escuchar el continuo clack, clack de la espuelas del caballo contra el pavimento produce una sensación placentera que evoca tiempos serenos. Este sonido es una vieja reminiscencia que aún recorre las calles de Eldorado.
La cercanía del mar de Cortez le permite tener excelentes playas como las de Ponce, a las cuales se puede llegar en automovil a través de una carretera debidamente asfaltada. El viaje no dura más allá de un cuarto de hora. Su situación geográfica le permite tener producción de camarón de manera natural y artificial, que se cultiva en grandes extensiones de terrenos convertidos en granjas productoras de éste crustáceo que va a parar a las mesas de todo Sinaloa y de México entero.
Los cultivos, los huertos de mangos, aguacates, toronjas, naranjas, litchies y las granjas de camarón, den certidumbre al pueblo en estos tiempos en que se cierne la amenaza de cierre del ingenio, como le sucedió al ingenio Rosales de su vecina Costa Rica, que entre otras cosas fue por el ingreso de alta fructuosa y más recientemente azúcar refinada que llega a raudales de los Estados Unidos.
Eldorado, es una comunidad viva conformada por gente trabajadora, productiva, bullanguera, retozona, bailadora, alegre, amante de las carreras de caballo, de las peleas de gallos y de jalar la banda por las playas, pos su río San Lorenzo y de disfrutar de los bellos atardeceres en Ponce y en la Puntilla y las Arenitas. Hoy que están tratando de convertirse en el municipio número 19 de nuestro estado, espero lo logren, se lo merecen ¡ Y para orgullo de todos los de Sinaloa tenemos nuestro Eldorado!


Dr. Nicolás Avilés González

lunes, 1 de agosto de 2011

Don Evaristo El Policía


Don Evaristo El policía

Todo el tiempo de quepí y sobre este, un escudo nacional cincelado en bronce que por lo general siempre lucía poco brillante, debajo del escudo, la visera.
¡ Si, a Don Evaristo siempre lo ví vestido de policía!
Enseguida de la visera se percibía un rostro trigeño que según yo, alguna vez fue blanco sólo que, por el intenso sol de estos valles estaba quemado.
La visera se pegaba con unas cejas espesas que por esas fechas estaban entrecanas y bajo de éstas se percibían unos ojos redondos, pequeños, profundos y vivaces, de esos  que hablan por sí solos.

En la tez quemada había una piel espesa, tan gruesa como la de las iguanas vaqueta, que estaba surcada por más de mil arrugas, surcos que le marcaban el rostro, unas venían otras iban, muchas de ellas se encontraban formando equis. Una sobre otra, así como se arrugan los zapatos viejos cuando se abandonan al sol rabioso de mi tierra.

La visera del quepí, el aguila opaca, los ojos redondos y vivaces, las cejas abundantes, la arruga de su piel de zapato asoleado y su pequeño cuerpo encorvado, que siempre estaba enfundado en su uniforme de policía, le daban un aspecto especial.
¡ A Don Evaristo siempre lo ví vestido de policía!

Era corto de estatura más bien chico, enjuto de carnes, tanto que casi pegaba su vientre al espinazo, esto lo hacía caminar con el torso volcado hacia adelante como si el peso de la visera fuera tanto que lo doblaba. Así, encorvado caminaba por todo el pueblo, buscaba ambulantes para cobrarles derecho de piso.
Era inconfundible el caqui del policía ya que sobre el pecho portaba otro escudo, abajo, colgando de la presilla, una leontina de acero inoxidable que descargaba dentro de la bolsa de su pantalón almidonado. Junto a la leontina Don Evaristo llevaba la fornitura y justo dentro de la funda, un revolver que, dada la pequeñez del policía, parecía enorme y más cuando lo empuñaba entre sus manos trémulas, tratando de liquidar perros de los cuales se sospechaba rabia.

Entre buscar ambulantes y eliminar perros , Don Evaristo se ganaba en sueldo dignamente, pero no eran estas sus únicas actividades. Era además un referente obligado en los homenajes cívicos, actos que con mucha regularidad se organizaban por esos entonces. En estos eventos permenecía Don Evaristo, formal y solemne todo el tiempo, lo hacía con la mano sobre el pecho a manera de saludo. Y de verdad que se esforzaba para mantenerse erquido, figura que me recordaba a los soldaditos de plomo con los que jugaba cuando era niño.
¡ Don Evaristo siempre estaba vestido de policía!

Todas estas acciones le valían para conservar el empleo a pesar de que comandantes y síndicos iban y venían, Don Evaristo seguía allí vestido de policía, como si sobre su pequeña humanidad se hubiese detenido el tiempo.
Hoy, cuando paseo por las calles retorcidas de mi Costa Rica, siento su presencia y creo que aún vigila las calles, que camina buscando ambulantes y eliminando perros con rabia.
Aún lo percibo vestido de policía y como que lo veo erguido en los homenajes. ¡ A veces creo que ya está muerto!
¡ Si a Don Evaristo siempre lo ví vestido de policía, Don Evaristo era policía de tiempo  completo!

                            Dr. Nicolás Avilés González